La protección civil, un factor de gran importancia para la salud
- ANTONIO PAULIN BADILLO
- 18 sept 2018
- 2 min de lectura
Ya ha pasado un año de los terremotos que dejaron grandes pérdidas para México en 2017, pero también han pasado 33 años de 1985 y en materia de protección civil todavía queda mucho por hacer para que eventos como estos no se conviertan en desastres.
Parafraseando a la Federación internacional de sociedades de la cruz roja y de la media luna roja, un desastre es un evento que trastorna seriamente el funcionamiento de una comunidad y causa pérdidas que desbordan la capacidad de dicha comunidad para hacerle frente a la situación a través de sus propios recursos.
A pesar de todos sus problemas, en estos eventos el pueblo de México mostró de nuevo algunas de sus mejores características: valentía, organización espontánea, solidaridad, entre otras. Sin embargo, nuestra participación como sociedad no debe quedar ahí, es necesario que estemos conscientes sobre la importancia de tomar todas las medidas necesarias para prevenir los desastres e impulsar a que el gobierno haga su parte.
Pero no son únicamente los sismos, existen otros fenómenos que pueden provocar grandes daños en la salud tanto individual como pública, y que año con año siguen dejando personas heridas o muertas. Veamos algunos ejemplos:
Los huracanes, que de acuerdo con los científicos son cada vez más potentes por el cambio climático, causan grandes daños a la salud de manera directa o indirecta por las graves afectaciones económicas que provocan.
La temporada de lluvias también trae consigo otros peligros, inundaciones propiciadas por el taponamiento de los drenajes con basura y el inadecuado mantenimiento de los mismos; caída de árboles y de estructuras mal diseñadas que muchas veces sólo tienen fines comerciales; deslaves de cerros por deforestación y otros movimientos de tierra que han afectado a infraestructura tanto pública como privada construida de manera negligente.
Los incendios también son frecuentes en nuestro país, ya sean forestales o urbanos, que en gran parte se producen por descuidos. Y aunque en teoría existen brigadas contra incendios en diversas instituciones, la capacitación al respecto es mínima.
Los desastres por materiales peligrosos son otro problema. Las medidas no han sido lo suficientemente firmes para evitar derrames de sustancias tóxicas que causan graves daños al medio ambiente y a la salud humana; o las explosiones por pirotecnia y combustibles manejados de forma irresponsable.
Finalmente, para cerrar esta lista de ejemplos podemos mencionar los volcanes, que ponen en peligro a algunas zonas de la república, y que en caso de subestimarse pueden provocar grandes catástrofes, como lo vimos en los recientes acontecimientos en el país hermano de Guatemala.
Así es que, tomemos y exijamos que se tome en serio la protección civil. La mejor forma de honrar a las personas fallecidas en estos desastres es haciendo todo lo posible para que no se repitan.




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